Los Leones de Prado

Para los habaneros una de las principales características de su ciudad es, sin duda, el famoso Paseo del Prado y sus más que emblemáticos Leones.

El paseo comienza cerca del mar, bajo la mirada atenta del Castillo de los Tres Reyes del Morro, y continúa hasta casi el centro de la ciudad, como la línea de un mapa que muestra los lugares que no puedes dejar de visitar. Los ocho leones de bronce que guardan el camino del Prado se levantan en sus esquinas y se han convertido en un símbolo indiscutible de la ciudad.

El Marqués de la Torre, Felipe de Fons de Viela, quien tuvo el cargo de Capitán General de la isla durante el reinado de Carlos III, fue el encargado de muchas de las principales obras urbanísticas que se realizaron en la Villa de San Cristóbal de La Habana. A él se le debe la construcción de la marítima Alameda de Paula a finales del siglo XVIII, momento en el que se inició también la edificación del Paseo del Prado. Esta enorme avenida fue agrandada y embellecida con el paso de los años y la adición de sus leones fue, definitivamente, el punto culminante de su construcción. Pero, ¿cómo llegaron los majestuosos felinos al habanero paseo?

Los cañones que protegían la ciudad se convierten en Leones

Como parte de la arquitectura militar que proliferó en la ciudad a inicios de la colonia, La Habana se llenó de cientos de cañones destinados a protegerla del ataque de corsarios y piratas. Sin embargo, para el siglo XX quedaba claro que este sistema de defensa era obsoleto por lo que los cañones son fundidos y con el bronce se deciden crear las enormes esculturas que hoy adornan el Paseo del Prado.

Jean Puiforcat y Juan Comas, escultores de origen francés y cubano respectivamente, fueron los encargados de esculpir a gran escala la imagen de los leones. Cuatro de los enormes leones se ubican en el centro del paseo, en calle Colón. Una pareja se levanta a final de Prado y los dos restantes guardan la entrada que da a la calle San Lázaro, frente al mar. Cada día, quienes recorren el paseo se acercan a las estatuas que parecen rugir, fascinados por su realismo.

El Paseo del Prado adquirió la imagen que conocemos en la actualidad durante el periodo de 1928-1929. En estas fechas se le agregaron los bancos de piedra con base de mármol y respaldo, las copas y ménsulas ornamentales, así como las farolas que recorren todo el paseo. El detalle final fueron los Leones que se levantan majestuosos y continúan sorprendiendo a todo el que los ve por primera vez.

En la actualidad, el Paseo del Prado es el símbolo de la convivencia de La Habana moderna y la colonial. Sus Leones son el emblema de una avenida que se ha convertido en punto de reunión y visita obligada para todo el que recorre la ciudad maravilla.

Txeto y Fotos: Redacción Bienvenidos

La entrada Los Leones de Prado se publicó primero en Bienvenidos a Cuba.

Ir a la fuente
Author: Editor Bienvenidos

Powered by WPeMatico